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Fútbol en Delicias: instalaciones deficientes y arbitrajes que preocupan por la seguridad

Delicias, Chihuahua.— El estado que guardan algunas instalaciones deportivas y el desempeño de los árbitros se han convertido en un tema de preocupación entre quienes participan y acuden a los diferentes complejos de fútbol de Delicias, un ejemplo que llama especialmente la atención es el Complejo Deportivo Titanes, donde las condiciones de las instalaciones dejan mucho que desear y, en algunos puntos, incluso representan un posible riesgo para quienes acuden a disfrutar de un partido.

En este lugar pueden observarse mallas rotas que permiten que los balones salgan con facilidad del área de juego, además de banquillos para los jugadores que resultan demasiado pequeños y que no cuentan con una protección adecuada para resguardarlos del sol o de la lluvia.

Pero el problema va más allá de las incomodidades, en una zona de las gradas de concreto se puede observar un área que presenta un deterioro considerable y que genera preocupación ante la posibilidad de que pudiera llegar a colapsar, a esto se suma la poca iluminación en algunas áreas destinadas al público, así como la presencia de hierba crecida alrededor de las instalaciones, situación que podría favorecer la presencia de animales ponzoñosos.

Todo esto resulta todavía más cuestionable si se toma en cuenta que quienes utilizan estos complejos realizan diferentes pagos para poder participar y asistir a los encuentros, no solamente se cobra la entrada a los jugadores y al público, sino que los equipos también cubren una inscripción para participar en los diferentes torneos.

Por ello, lo mínimo que debería garantizarse son instalaciones dignas, funcionales y, sobre todo, seguras.

Un problema que también alcanza al arbitraje

A las condiciones de las instalaciones se suma otra situación que se ha venido comentando entre personas relacionadas con las diferentes categorías de fútbol: el desempeño de algunos árbitros.

Durante los encuentros se ha observado que en ocasiones los silbantes no se encuentran suficientemente cerca de las jugadas, lo que puede dificultar la apreciación de las acciones y provocar que algunas faltas o entradas fuertes no sean sancionadas de manera oportuna.

El problema no es solamente que un partido pierda fluidez, lo verdaderamente preocupante es que se estén permitiendo roces físicos cada vez más intensos entre los jugadores.

En algunos encuentros, las acciones han subido de tono hasta terminar en discusiones o riñas y cuando eso ocurre, el objetivo principal debería quedar claro: proteger la integridad física de quienes están dentro de la cancha.

El árbitro no solamente está para marcar faltas o decidir cuándo una jugada es legal o no, también tiene una responsabilidad importante para mantener el control del partido y evitar que una situación normal de juego termine convirtiéndose en un enfrentamiento.

Categorías que también requieren atención

Otro punto que merece revisarse es la combinación de categorías, donde pueden coincidir adolescentes con jugadores adultos que incluso podrían tener casi el doble de edad.

Aunque existen reglamentos y criterios para organizar las diferentes competencias, cuando hay una diferencia considerable de edad y condición física, se vuelve todavía más importante que exista un arbitraje atento, firme con la condición física adecuada para estar cerca de la jugadas y sancionarlas como se debe.

Una entrada fuerte, un empujón o un choque que para un adulto puede representar solamente una jugada más, podría tener consecuencias mucho mayores para un adolescente.

Por eso no debería esperarse a que ocurra una lesión grave para comenzar a tomar medidas.

¿Y qué pasa si ocurre una emergencia?

También es necesario considerar la ubicación de algunos de estos complejos deportivos al encontrarse alejados de las zonas más céntricas de la ciudad, cualquier situación que requiera la presencia de Seguridad Pública, una ambulancia o personal médico podría representar un tiempo de respuesta mayor.

No se trata de generar alarma, sino de preguntarnos algo muy sencillo: ¿están estos lugares preparados para responder adecuadamente ante una emergencia?

Una lesión considerable, una riña o cualquier otro incidente puede ocurrir en cuestión de segundos, por eso la prevención debe ser parte fundamental de la operación de cualquier espacio donde se concentren jugadores, familias y aficionados.

Pagar por participar también implica exigir

Los jugadores pagan por participar, los equipos pagan inscripciones y el público también paga para ingresar en algunos de estos espacios.

Ese dinero debería traducirse, por lo menos, en instalaciones que estén en buenas condiciones, mantenimiento adecuado, iluminación suficiente, áreas seguras para los espectadores y condiciones apropiadas para quienes utilizan las canchas.

No se está pidiendo un lujo.

Se está hablando de algo mucho más básico: seguridad y dignidad para quienes pagan por utilizar estos espacios deportivos.

El fútbol debe ser un lugar para convivir, competir, hacer ejercicio y disfrutar en familia, no debería convertirse en un sitio donde los jugadores tengan que exponerse a acciones cada vez más agresivas o donde los aficionados tengan que preocuparse por las condiciones de las instalaciones.

La situación merece la atención tanto de quienes administran estos complejos como de las autoridades correspondientes, no solamente para señalar lo que está mal, sino para buscar soluciones antes de que ocurra un accidente que después todos lamentemos.

Porque al final, detrás de cada jugador hay una familia que espera verlo regresar a casa en las mismas condiciones en las que llegó.

El deporte debe fomentar la competencia, no poner en riesgo a quienes lo practican.

Y las instalaciones deportivas deben ser espacios seguros, no lugares donde una falla de mantenimiento o la falta de control dentro de la cancha pueda terminar en una tragedia.

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