Tensiones comerciales entre EE. UU. y Canadá: Trump amenaza con aranceles del 100 % por posible acuerdo con China


El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, encendió una nueva disputa comercial con Canadá al advertir que impondrá aranceles del 100 % a todos los productos canadienses que entren al mercado estadounidense si Ottawa concreta lo que Washington considera un acuerdo económico cercano con China. La amenaza fue lanzada este sábado a través de la plataforma de Trump, Truth Social, en medio de crecientes tensiones diplomáticas entre los dos países.
Trump aseguró que, si Canadá prosiguiera en su acercamiento comercial con China, “será inmediatamente objeto de un arancel del 100 % sobre todos los bienes y productos canadienses que entren en Estados Unidos”, advirtiendo que permitir una mayor presencia de mercancías chinas podría perjudicar tanto al sector productivo canadiense como a la estructural económica norteamericana.
El motivo de esta escalada, según analistas, fue un acuerdo preliminar entre Ottawa y Pekín para reducir aranceles sobre vehículos eléctricos chinos y facilitar el acceso de productos agrícolas canadienses al mercado chino, como parte de una estrategia canadiense para diversificar sus relaciones comerciales más allá del vecino del sur. Aunque Canadá ha insistido en que no busca un acuerdo de libre comercio total con China, la posibilidad de cooperación ampliada con Pekín fue suficiente para provocar la advertencia arancelaria estadounidense.
La amenaza de Trump no se limita a un mensaje retórico. El mandatario estadounidense volvió a referirse al primer ministro Mark Carney de manera despectiva, llamándolo “gobernador” en su publicación, lo que refleja una tensión personal y política creciente entre ambos líderes. Trump ha repetido en distintas ocasiones su idea de que Canadá debería alinearse completamente con la política comercial y de seguridad estadounidense, incluso sugiriendo —en tono polémico— que Canadá se convierta en el “estado 51” de Estados Unidos.
La respuesta canadiense por ahora ha sido cauta pero firme: el propio Carney ha dicho que Canadá no tiene intención de firmar un tratado de libre comercio con China, e incluso ha promovido campañas como “Compra canadiense” para fortalecer la producción local ante la presión externa. Esto se da en medio de un contexto de relaciones comerciales ya tensas con EE. UU., que incluyen desde aranceles sobre acero y aluminio hasta disputas más amplias por reglas del comercio internacional.
Expertos en comercio internacional advierten que la imposición de aranceles tan elevados —del 100 %— podría tener un impacto significativo en la economía de ambos países, especialmente considerando que Canadá es uno de los mayores socios comerciales de Estados Unidos. Sectores como automotriz, metalúrgico y maquinaria podrían enfrentar efectos adversos, y una escalada arancelaria podría reconfigurar de forma abrupta las cadenas de suministro que actualmente operan dentro de Norteamérica bajo el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC).
Hasta el momento, las repercusiones concretas del anuncio están en desarrollo, pero la disputa subraya un momento de creciente incertidumbre en las relaciones económicas entre Canadá y Estados Unidos, con implicaciones que podrían extenderse al comercio global y a la política geoeconómica en un entorno cada vez más marcado por rivalidades entre grandes economías.



