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“Perfecta tormenta marina”: cuatro ataques de tiburón en 48 horas sacuden las playas del este de Australia

En menos de 48 horas, las tranquilas aguas del este de Australia se convirtieron en escenario de cuatro ataques de tiburón, un hecho poco común que encendió las alarmas y llevó a cierre temporal de decenas de playas, intensificación de los patrullajes y un debate renovado sobre la convivencia entre humanos y fauna marina.

Los incidentes ocurrieron entre el 18 y el 20 de enero en un tramo de costa de cerca de 15 kilómetros en el estado de Nueva Gales del Sur, especialmente alrededor de Sydney. El primer ataque fue contra un niño de 12 años, identificado como Nico Antic, quien fue llevado al hospital con heridas graves tras ser mordido mientras nadaba en el Puerto de Sídney y lamentablemente falleció después de un fin de semana de múltiples incidentes.

Horas después, un niño de 11 años vio su tabla de surf mordida por un tiburón en la playa de Dee Why, aunque el menor salió ileso del encuentro. Ese mismo día, en Manly Beach, un hombre de unos 20 años resultó gravemente herido y fue trasladado en estado crítico a un hospital tras otro ataque registrado cerca de la costa. Finalmente, el 20 de enero, un surfista de 39 años fue atacado en Point Plomer Beach, sufriendo una herida en el pecho después de que su tabla fuera mordida por el tiburón.

Los expertos apuntan a una “tormenta perfecta” de condiciones ambientales para explicar esta racha de incidentes. En los días previos, Sydney registró 127 milímetros de lluvia en 24 horas, su dato de precipitación más alto en enero en 38 años, lo que provocó una gran afluencia de agua dulce hacia el océano y generó aguas turbias y salobre cerca de la costa. Este tipo de condiciones resultan ideales para especies como el tiburón toro, que prospera en aguas cálidas y con menor salinidad, y que suele acercarse más a orillas y estuarios cuando hay abundancia de peces cebo en la zona.

Aunque estas escenas pueden parecer alarmantes, los científicos señalan que no necesariamente indican que los tiburones se estén volviendo más agresivos. En parte, el aparente aumento de encuentros responde a un mayor número de personas en el agua, mejores sistemas de registro de incidentes y factores ambientales que favorecen la presencia de tiburones cerca de la costa. En Australia, las mordeduras de tiburón han aumentado en las últimas décadas, pasando de un promedio de 8-10 por año en los años 90 a alrededor de 20-25 en años recientes, si bien las muertes siguen siendo relativamente poco comunes.

La serie de ataques llevó a las autoridades locales a cerrar varias playas y reforzar la vigilancia con drones, helicópteros, estaciones de monitoreo y patrullas acuáticas, hasta que las condiciones del agua mejoren y se considere que el riesgo de encuentros ha disminuido. Expertos recomiendan a bañistas y surfistas evitar el agua en condiciones de baja visibilidad o después de fuertes lluvias y no nadar cerca de estuarios o en horas como el amanecer y el atardecer, cuando la actividad de tiburones puede aumentar.

Este episodio recuerda que el océano es un ecosistema vivo y dinámico, donde tiburones, peces cebo y otros animales marinos interactúan con el entorno, y que el riesgo de encuentros, aunque bajo, existe y está influenciado por cambios ambientales y climáticos tanto locales como globales.

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